Efectos de la migración

La migración tiene efectos diversos en todos los entornos y ámbitos en los que se desenvuelve el migrante, en primera instancia se mencionan los efectos de la migración en los países receptores, para los países de destino, la inmigración es globalmente un catalizador del crecimiento económico y reporta beneficios económicos netos. El efecto de crecimiento económico para el país receptor, por ejemplo, en 2015 los migrantes aportaron más del 9%, equivalente a 6,7 billones de dólares de los Estados Unidos, del producto interno bruto (PIB) mundial, esto se da porque muchos migrantes son más jóvenes que la población local, lo que tiene un importante impacto positivo tanto en el PIB per cápita como en el PIB total (global); la migración eleva la producción por trabajador al aumentar el capital humano; y la migración fortalece la productividad total de los factores y la innovación (McKinsey Global Institute, 2016).

 

Además de esos efectos, los migrantes contribuyen en la ampliación de la diversidad gastronómica y de manifestaciones socioculturales (Oussedik, 2012)

 

En los países de destino, los efectos son diversos, se evalúan principalmente los económicos, se ha señalado que uno de los beneficios más directos de la migración internacional para los países de origen son las remesas. Sus magnitudes absolutas y relativas pueden alcanzar dimensiones muy significativas en algunas economías nacionales, estos ingresos constituyen un recurso económico fundamental para el sostenimiento de sus miembros. Muchos de estos hogares correrían el riesgo de caer en situación de pobreza si no contaran con estos recursos, los cuales se destinan principalmente a la satisfacción de necesidades básicas (alimentación, vestido, calzado, etc.) y otros tipos de consumo doméstico, incluyendo, en ocasiones, aquellos gastos que en realidad son inversiones en capital humano (educación, salud, etc.) e infraestructura (compra, mejora, ampliación o construcción de la vivienda) (Consejo Nacional de Población, 2015).

 

 

Asimismo, algunos estudios realizados en comunidades de fuerte intensidad migratoria internacional han mostrado que las remesas contribuyen a la formación de microempresas e impulsan una amplia variedad de actividades productivas y, por ende, abonan al desarrollo en los lugares de origen. El ingreso de remesas aumenta la capacidad de consumo de los familiares del migrante, lo que permite una mayor dinamización de la economía.

 

Perdida de fuerza laboral: La migración de personas entre países provoca pérdida de mano de obra al país emisor y ganancias de mano de obra al receptor. Desde esta óptica, la redistribución poblacional redundaría en pérdidas de capital humano en las comunidades expulsoras, independientemente de si se trata de mano de obra no calificada o de trabajadores calificados. Cuando la migración es muy significativa, la pérdida de población puede mermar el potencial productivo de las comunidades de origen, ya que su salida, temporal o definitiva, genera escasez de fuerza de trabajo en ciertos sectores o industrias específicas y, por ende, tiende a desincentivar el crecimiento económico. A este respecto, el problema radica en que generalmente las personas más jóvenes y capacitadas son las que emigran en busca de mejores oportunidades laborales o una mejor remuneración. Desde el punto de vista económico, el costo de pérdida de mano de obra se manifiesta, tanto en la pérdida de producción que la misma podría generar en el mercado de trabajo nacional, como en la ausencia de recuperación de la inversión pública que representó la formación del migrante, a nivel educativo, de salud, etc. De ahí que algunos organismos internacionales hayan hecho recomendaciones en torno a la necesidad de incentivar la inversión productiva en las comunidades expulsoras

 

Entre los efectos negativos se mencionan el problema de la integración y adaptación, la competencia laboral, los nuevos bolsones de pobreza, el aumento de la discriminación y la xenofobia, la disminución de los salarios de los trabajadores nativos por la competencia con los migrantes, la selección de mano de obra sumado a esto los gobiernos no tienen políticas sociales y demográficas coherentes para afrontar los problemas de la migración, y que la población migratoria irregular presiona sobre el mercado de trabajo, observaremos cómo los efectos de los movimientos migratorios impactan en el mercado de trabajo, en el sistema de salud, en los servicios públicos (agua, electricidad) y en todas las estructuras de los países emisores y receptores (Aruj, 2008).

 

Aunque el proceso migratorio implica considerables esfuerzos y sacrificios para los trabajadores migrantes, sus penurias no terminan al llegar a destino. Por el contrario, allí deberán sortear obstáculos mayores, ya que se enfrentarán a múltiples formas de discriminación en el trabajo que desempeñen, en los salarios que perciban, en su carrera laboral y en los riesgos del desempleo

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